Presoterapia

La presoterapia es uno de los tratamientos de medicina estética que más aplicaciones y beneficios ofrece. Este tipo de técnica emplea la presión del aire para masajear nuestro sistema linfático y mejorar las zonas afectadas, oxigenando así los tejidos, mejorando la elasticidad cutánea y favoreciendo una mejor circulación en todo el cuerpo. De este modo, sirve como tratamiento para eliminar grasas y toxinas, tratamiento para eliminar y reducir la celulitis, tratamiento para la retención de líquidos, tratamiento de edemas y linfoedemas y como tratamiento post-operatorio tras una liposucción.

Beneficios

Presoterapia

¿Qué resultados se obtienen?

La presoterapia consiste en aplicar determinadas presiones de aire sobre diferentes partes del cuerpo, ejerciendo una compresión y un relajamiento alternados que actúan de forma muy eficaz en nuestro sistema linfático.

Este tipo de tratamiento está diseñado para aumentar la circulación sanguínea y el flujo linfático, y como tal mejora el aclaramiento del líquido extracelular, reduce la hinchazón, inflamación y los edemas, alivia la fatiga de las piernas y mejora el flujo de oxígeno a través de todo el cuerpo.

La presión en la piel y la estimulación profunda pueden ayudar a promover un flujo sanguíneo adecuado. Si la sangre fluye correctamente a través del cuerpo es posible prevenir la hinchazón de los tejidos internos del cuerpo, asegurando que están expuestos a tanto oxígeno como les es posible. Recibir suficiente oxígeno puede ayudar a restaurar los tejidos dañados y hacer que la piel se sienta más tersa rejuveneciéndola y evitando así que quede floja o suelta.

A través de estas ondas de presión, la presoterapia estimula el sistema circulatorio, generando un drenaje linfático y contribuyendo así a la eliminación de los líquidos, grasas y toxinas que generan la celulitis, edemas, linfoedemas y trastornos venosos como las varices.

Las sesiones de presoterapia tienen una duración de entre 30 y 45 minutos y la secuencia de masaje (inflar y desinflar las botas), compresión y descompresión, es ascendente y se realiza de 10 a 20 veces en función de los objetivos del paciente.

Las sesiones de este tipo de tratamiento se suelen realizar una o dos veces a la semana y se repiten durante cuatro o más semanas para ver los primeros resultados. A medida que el paciente se somete a más sesiones, el cuerpo pierde volumen y las dolencias comienzan a desaparecer.

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